Pequeña figura femenina en un sueño de pie en una enorme puerta mientras rayos dorados se extienden hacia afuera sugiriendo una presencia que se expande

Sueño con el crecimiento y la disminución: soy mayor o menor de lo que debería

«El crecimiento y la disminución se asoman a los sueños de quienes no se sienten en su talla y buscan la verdadera».

«Soy demasiado pequeño» o «soy demasiado grande» son sentimientos que muchos conocemos de primera mano. En la infancia, éramos literalmente pequeños en el mundo de los adultos y aquel sentimiento tenía un sentido físico. Pero en la vida adulta regresa en forma de imagen, de sensación, de metáfora.

«Alicia en el país de las maravillas» es la historia de un cambio constante de tamaño: ora demasiado grande, ora demasiado pequeña. Lewis Carroll, quizá sin saberlo, escribió una de las historias más exactas sobre la sensación de «no tener la talla adecuada» en un mundo donde las reglas cambian constantemente.

En fisiología, el crecimiento se asocia con la fuerza, la expansión y el ocupar espacio. La disminución, con la vulnerabilidad, la protección y la compacidad. Ambas estrategias tienen sentido: a veces hace falta crecer, a veces, encogerse.

En los sueños, el cambio de tamaño es la imagen del cambio de tu «lugar» en el mundo. De tu sensación de valía propia, fuerza y derecho a ocupar espacio.

Creces, te haces más grande

Estás creciendo. El cuerpo se hace mayor. O la voz, más potente. O la presencia, más palpable. En esta imagen, algo cobra fuerza.

A través de esta imagen habla tu Guerrero Interior: esa parte que sabe que tienes derecho a ocupar un lugar. Crecer en el sueño es la imagen de la obtención de fuerza, de espacio, de voz. Puede ser literal: crecimiento de la confianza, de la autoridad o del influjo. O crecer en el sentido de «permitirse ser visible».

Muchas personas, especialmente aquellas a las que en la infancia se les enseñó a «no destacar», a «no ocupar mucho sitio» o a «ser discretas», portan en su interior una prohibición del crecimiento. Crecer en el sueño es la imagen de la anulación de esa prohibición o el inicio de dicho proceso.

Pregúntate: «¿Hay en mi vida algún ámbito en el que quiera «crecer» (ocupar más espacio, hablar más alto, estar presente de forma más notable)? ¿Qué me impide hacerlo? ¿De quién es la voz que dice: «no destaques»?»

Ponte de pie cuan alto eres, abre los hombros, ocupa más sitio con el cuerpo. Quédate así medio minuto. El tamaño se entrena físicamente.

Nota astrológica: Crecer en un sueño es imagen de Júpiter o el Sol en la casa 1, o de un tránsito de Júpiter por el Ascendente. Los Leo y Sagitario con un Sol potente o Júpiter en la casa 1 poseen esa capacidad de crecimiento y expansión saludables. Si ahora Júpiter entra por tránsito en tu casa 1, tu lugar en el mundo se expande.

Disminuyes de tamaño

Te haces más pequeño. Menudo como un niño o incluso más. El mundo alrededor es inmenso. En esta imagen reside algo que se siente minúsculo.

Aquí habla tu Niño Interior: esa parte que recuerda lo que era ser pequeño en un mundo grande. Disminuir en el sueño suele reflejar una vivencia real: te sientes «pequeño» ante alguien o algo. Abrumado, insignificante. O bien vulnerable, desprotegido.

También puede ser la imagen de una regresión: un regreso temporal a la parte infantil de uno mismo. A veces es necesario para cuidar de ese niño interior que no recibió suficiente atención.

Lo importante: «pequeño» no significa «malo». Pequeño significa vulnerable y necesitado de cuidado, de apoyo, de seguridad.

Pregúntate: «¿Hay situaciones en las que me sienta «pequeño» ante la autoridad de alguien o en algún contexto? ¿De dónde procede esa sensación: del presente o de la infancia? ¿Qué necesita esa parte «pequeña» de mí?»

Abrázate por los hombros, como abrazarías a un niño pequeño. Dite en voz baja: «Estás a salvo». La parte pequeña reconoce esa voz.

Nota astrológica: Disminuir es imagen de Saturno o Quirón en la casa 1 o 4, o de un tránsito de Saturno por el Ascendente. Los Capricornio y Cáncer con Saturno en la casa 1 portan el tema de la limitación del espacio. Si ahora Saturno activa por tránsito tu casa 1, algo en tu autoestima requiere revisión.

Te vuelves gigantesco

Eres enorme. O algo junto a ti lo es. Ello provoca estremecimiento: a veces miedo, a veces entusiasmo. En esta imagen reside algo que excede la escala habitual.

A través de esta imagen habla tu Guerrero Interior: esa parte que porta un potencial que asusta por su magnitud. El tamaño gigante es la imagen de una fuerza que supera los límites acostumbrados. Puede ser tu propia fuerza, esa que aún no has aceptado por completo porque es inmensa. «Si me permito ser tan fuerte, ¿qué ocurrirá?»

A veces el gigantismo en los sueños es la imagen de algo que es «demasiado grande»: una responsabilidad que oprime, una exigencia imposible de cumplir o una tarea que parece inabarcable.

¿En qué cuerpo está el gigante: en el tuyo o en el ajeno? ¿Y cómo te sentías junto a él?

Pregúntate: «¿Hay en mi vida alguna fuerza «gigantesca» (un talento, un potencial, una tarea) que tema aceptar plenamente? ¿Qué ocurriría si me permitiera ser tan grande como puedo ser?»

Haz hoy una acción «a plena fuerza», sin empequeñecerte, sin disculpas. Habla más alto, ocupa más sitio en la mesa, lleva la tarea hasta el nivel del que eres capaz. La escala se comprueba con un gesto.

Nota astrológica: El tamaño gigante es imagen de Plutón o Júpiter en la casa 1 o 10, o de un tránsito de Plutón por el Ascendente. Los Escorpio y Sagitario con énfasis en planetas potentes en la casa 1 portan ese potencial de fuerza colosal. Si ahora Plutón activa tu Ascendente, el encuentro con la profundidad de tu propia fuerza es inevitable.

Los demás cambian de tamaño

No eres tú, sino los otros. Alguien se vuelve de pronto enorme y oprime. O bien ha disminuido hasta el tamaño de un ratón. En esta imagen residen la jerarquía y la sensación de poder.

Aquí habla tu Guardián: esa parte que siente la relación de fuerzas. Cuando otros cambian de tamaño en los sueños, es la imagen de tu percepción de su poder o su debilidad. Alguien te parece «enorme» (autoritario, abrumador, que ocupa demasiado espacio). O bien «pequeño» (débil, dependiente, necesitado).

Es siempre una cuestión de percepción: ¿cuánto permito al otro ocupar espacio en mi psique? ¿Cuánto me siento bajo la «sombra» de alguien?

Pregúntate: «¿Quién en mi vida me parece «enorme», ocupando demasiado sitio en mis pensamientos o en mi espacio? ¿Está ello justificado o es una proyección de que estoy entregando mi fuerza?»

Imagina a esa persona en sus proporciones reales: no es más grande que tú. Dile mentalmente: «Te veo tal como eres». El tamaño regresa a su medida.

Nota astrológica: El cambio de tamaño ajeno es imagen de Plutón o Saturno en la casa 7 o 10, o de un tránsito de Plutón por la casa 7. Los Libra y Capricornio con énfasis en las casas 7 y 10 son especialmente sensibles a las cuestiones de poder y lugar en la jerarquía. Si ahora Plutón activa tu casa 7, la dinámica de poder en las relaciones se transforma.

El crecimiento y la disminución en los sueños constituyen siempre un encuentro con el interrogante sobre tu lugar. Con la fuerza que tienes derecho a ocupar. Con la vulnerabilidad que pide cuidados. Con la jerarquía en la que buscas tu sitio.

Deja que tu tamaño en el sueño te lo muestre: cuál es tu talla auténtica y si te la permites.

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